Sintomas y remedios
August 21st, 2009 | By luciana La cirrosis es la destrucción gradual del tejido normal del hígado, dando origen a tejido cicatricial, el cual bloquea el flujo de sangre que atraviesa el hígado impidiendo el normal funcionamiento de este órgano.
Cirrosis
La cirrosis es la destrucción gradual del tejido normal del hígado, dando origen a tejido cicatricial, el cual bloquea el flujo de sangre que atraviesa el hígado impidiendo el normal funcionamiento de este órgano.
Esto provoca que los nutrientes, las hormonas, los medicamentos y las sustancias tóxicas dejan de ser procesados adecuadamente, además de que se inhibe la producción de proteínas y de otras sustancias producidas por el hígado.
La cirrosis es una patologí que se produce como consecuencia del abuso del alcohol, pero también puede deberse a:
• Infecciones (incluyendo la hepatitis B y C)
• Obstrucción de las vías biliares
• Uso de ciertos fármacos
• Exposición a ciertas sustancias químicas
• Trastornos cardiacos o vasculares
• Fibrosis quística
• Diabetes
• Desnutrición
Si bien en los inicios de esta enfermedad los síntomas suelen ser muy leves, a medida que la patología avanza, comienza a fallar el hígado debido al reemplazo del tejido sano por el cicatricial, donde el paciente padece cansancio, falta de apetito, debilidad, pérdida de peso y nauseas.
La pérdida de la función del hígado afecta al organismo de muchas maneras:
• Ascitis: acumulación de líquidos en el abdomen
• Ictericia: coloración amarillenta en la piel y en los ojos debido a que el hígado no absorbe suficiente bilirrubina.
• Hemorragias o hematomas: el hígado enfermo deja de producir las proteínas necesarias para la coagulación.
• Cálculos biliares: la cirrosis evita que la bilis llegue a la vesícula, facilitando la formación de cálculos biliares.
• Sensibilidad a los medicamentos: el hígado no filtra adecuadamente las sustancias de la sangre, por lo que los medicamentos actúan de manera diferente en el organismo.
• Problemas en otros órganos: disfunción en el sistema inmune.
El daño causado al hígado por la cirrosis es irreversible, pero el tratamiento puede detener o retrasar un daño mayor y reducir el riesgo de complicaciones.
El tratamiento depende en gran medida de la causa de la cirrosis, así como los síntomas que presenta el paciente y consiste en suspender los agentes tóxicos que han provocado su aparición, una buena nutrición que incluya suplementos vitamínicos y un adecuado manejo de las complicaciones.
En los casos de daño severo la opción del transplante de hígado es una posibilidad que no se descarta y es evaluada detenidamente por el profesional.
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